Soy Javier, la mirada detrás de La Ardilla Blanca. Huyo del reportaje tradicional y de la rigidez porque creo firmemente que la mejor fotografía es la que ocurre cuando nadie está pendiente de la cámara. Mi enfoque es puramente documental: trabajo para parejas y familias que valoran la naturalidad, la acción real y una estética atemporal y elegante. Menos posados, más verdad.